El obispo Maldonado, y su fuerte mensaje medioambiental para el Putumayo

 

Monseñor Luis Albeiro Maldonado, obispo de la diócesis Mocoa-Sibundoy, hizo un fuerte llamado a la reflexión para que en esta Semana Santa se tome conciencia de la importancia de la preservación del medio ambiente.

Mocoa

El departamento del Putumayo con una extensión de 24.885 kilómetros cuadrados ha sufrido la deforestación de casi de 33 mil hectáreas en los últimos años sobre todo en la zona norte del departamento, donde la mano del hombre a talado un sinnúmero de  árboles y bosque en su afán de cultivar matas de coca, practicar la minería ilegal y la ganadería extensiva.

Monseñor Maldonado, indico que desde el anuncio de que la primera encíclica de Francisco como Papa, en el 2015, abordaría en su totalidad el tema del medioambiente, muchos se percataron de que el pontificado de Jorge Bergoglio estaría enmarcado con un fuerte mensaje en pro de la conservación y el cuidado de la naturaleza. “Colombia, el segundo país más biodiverso del mundo y Putumayo el primer departamento biodiverso”, anoto el religioso, quien indico que este mensaje cobra aun mayor importancia y el para invitar a las autoridades y a los demás putumayenses  a valorar la diversidad biológica del departamento.

La primera alusión al medioambiente del obispo del Puutmayo se dio en el atrio de la catedral San Miguel Arcángel durante la homilía del pasado domingo de ramos,  allí monseñor Luis Albeiro, dijo a los feligreses  que presten principal atención a la región de la Amazonía, “un pensamiento quisiera dirigir a los desafíos de la Iglesia en la Amazonia, región de la cual, con razón, están orgullosos, porque es parte esencial de la maravillosa biodiversidad de este país y de nuestro departamento”.

En el mismo sentido se refirió al gran conocimiento que albergan los indígenas de los 14 pueblos, quienes profesan un amplio respeto por la vida y la naturaleza, “me pregunto si somos tan capaces de aprender de ellos la sacralidad de la vida, el respeto por la naturaleza”, aseguró. Y puntualizó “en algunas lenguas nativas amazónicas para referirse a la palabra amigo se usa la expresión ‘mi otro brazo’. Sean por lo tanto el otro brazo de la Amazonia. Colombia no la puede amputar sin ser mutilada en su rostro y en su alma”.

Durante su intervención el obispo resaltó varios de los santuarios naturales con los que cuenta este departamento lleno de selvas lluviosas, páramos, el  biogeográfico del Putumayo.

Monseñor Maldonado y la encíclica ecológica ‘Laudato Si’

El 18 de junio del 2015, el papa Francisco publicó su primera encíclica como máximo jerarca de la Iglesia Católica. En un documento de más de 200 páginas el papa condena el consumismo y el capitalismo salvaje al señalarlos como responsables de la degradación de la Tierra. En el texto hace un reclamo por una “revolución valiente” para salvar el planeta.

En uno de sus apartes más destacados señala que “la humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilo de vida, de producción y de consumo”, mientras que en una de las frases más contundentes del documento asegura que “la Tierra, nuestra casa, parece convertirse cada vez más en un inmenso depósito de porquería”.

Basado en lo manifestado por el papa Francisco, el obispo Maldonado, manifiesta que el papa lo que está proponiendo ante todo es un nuevo modelo de desarrollo, basado en la sobriedad y la solidaridad, y analiza a lo largo de varios capítulos las razones del deterioro del planeta y de cómo las estructuras de poder lo han ocasionado.

“Por eso es que acá en el Putumayo, debemos concientizarnos de la importancia de la preservación del medio ambiente, y es responsabilidad de los padres de familia, de los profesores inculcar desde la niñez ese sentido de responsabilidad hacia la tierra en este caso hacia la región Amazónica como lo es el Putumayo”, puntualizó el obispo Maldonado.

Lo del domingo de ramos, fue una muestra de enseñanza y de educación ambiental cuando Corpoamazonia, regalo a los feligreses  más de 14 mil plántulas de diversas especies como Asai, Inchi, especies ornamentales, y medicinales, Anami rojo, amarillo, Cuyanguilla, Florelia, Pronto Alivio, también especies maderables como Amarillo, Guayacan ornamental y Roble, entre otras, las cuales fueron bendecidas por los sacerdotes de las iglesias de los 13 municipios cambiando la costumbre de los famosos ramos de  palma, especie en vía de extinción.

Concluyo el religioso haciendo una invitación a la reconciliación con la fauna, la flora y la naturaleza para que se aprenda del significado de lo que es vivir en paz con el medio ambiente.-