Putumayo paraíso del narcotráfico donde la ex Farc domina el negocio

Cultivos de coca en Putumayo/Germán Arenas Usme

Mocoa/LBM

Por: Germán Arenas Usme

Para nadie es un misterio saber que en el departamento del Putumayo es uno de los departamentos que en la actualidad cuenta con el más alto número de hectáreas de matas de coca sembradas en el 2020 en Colombia, junto con los departamentos de Nariño, Cauca, y Norte de Santander según La Oficina de Naciones Unidas contra La Droga y el Delito -UNODC-.

Según esta oficina para este año en el departamento del Putumayo se contabiliza cerca de 26 mil hectáreas; a pesar de las políticas de erradicación adelantada por el Gobierno Nacional.

Tras un periodo en el que la producción de coca había bajado a fuerza de desmovilizaciones y sustitución de cultivos, el bajo Putumayo ha resurgido como el segundo principal centro productor de Colombia. Las falencias de las autoridades para darle seguimiento a sus promesas es la principal causa.

El departamento de Putumayo, ubicado al sur de Colombia, comenzó a experimentar un crecimiento en el número de hectáreas de coca cultivadas desde 2015, pasando de 20.000 a casi 30.000, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

La reactivación del narcotráfico en la zona también quedó ejemplificada con el aumento del 170 por ciento en las incautaciones de cocaína en Puerto Asís, Putumayo, entre 2017 y 2018.

El cambio tuvo lugar en el contexto de la firma de los acuerdos de Paz entre la desmovilizada guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos Calderón en 2016.

Tras el acuerdo, una gran parte del Frente 48 de las FARC, los principales compradores de coca en la zona y quienes controlaban todos los eslabones del narcotráfico en Putumayo, comenzó a desmovilizarse.

Durante el mismo periodo, campesinos de la zona firmaron 15 acuerdos de sustitución de cultivos en los que se comprometieron a erradicar la coca.

Pero al tiempo, bien fuera por necesidad o por presión, muchos guerrilleros y campesinos regresaron al negocio.

La coca y las disidencias

Las disidencias del Frente Primero de las antiguas FARC y 48 se ciernen sobre el departamento de Putumayo, un antiguo fortín de esta guerrilla clave para su consolidación como el actor criminal más importante al sur de Colombia.

Desde que estas disidencias del Frente Primero y 48 se alejó de las conversaciones de paz en 2016, y aclaró su intención de continuar con la lucha armada, sus líderes Miguel Botache Santillana, alias “Gentil Duarte”, Géner García Molina, alias “Jon 40” y Néstor Gregorio Fernández, alias “Iván Mordisco”, y alias ´Sinaloa´ del 48 empezaron con el plan de expandirse a las zonas más importantes militar y económicamente para las FARC.

Debido a esto, departamentos como Guaviare, Meta y Caquetá se convirtieron en zonas clave desde donde el Frente 1 se ha fortalecido, especialmente gracias a las rutas del narcotráfico que hay en las fronteras que Guainía tiene con Venezuela y Vaupés con Brasil.

De hecho, fue desde Caquetá que comenzó la expansión del Frente 1 a Putumayo en 2018, encabezado por Edgar Mesias Salgado, alias “Rodrigo Cadete”, antiguo líder de la disidencia dado de baja en febrero del 2019 y aliado  de Gentil Duarte.

La intención de Cadete y Duarte por controlar Putumayo se basa en su importancia dentro del narcotráfico internacional: su clima cálido y húmedo, así como sus inexpugnables selvas, le han permitido albergar casi 30 mil hectáreas  de coca para el 2017, múltiples zonas para la producción de cocaína y rutas para mover la droga hasta Ecuador o Perú.

El dominio de las disidencias del 48 estuvo en cabeza de Pedro Oberman Goyes, quien fue asesinado por sus propios hombres el domingo 17 de marzo del 2019 en zona rural de Puerto Asís. Hoy este grupo está liderado por alias ´´Andrés Araña´´, que hace una expansión territorial ahora con el rótulo de ´´Comando de Frontera´´, y esto para evadir la acción militar y de policía ante una aplicación de justicia por rebelión y minimizarla a narcotráfico.

Hay que aclarar que hoy el frente primero se traduce al frente ´´Carolina Ramírez´´, bajo el mando de ´´Danilo Alvizú´´; que trazan una disputa territorial con el 48 por el dominio territorial que ha cobrado más de 58 muertes violentas en el 2020.

El 48 bajo el mando de ´´ Araña´´, delinque principalmente en los municipios de Mocoa, Villagarzón, Piamonte, Puerto Guzmán, Puerto Caicedo, Orito, Puerto Asís, Valle del Guamuez, San Miguel y Puerto Leguízamo, con aproximadamente 292 hombres armados según informe de la Policía Nacional.

El Carolina Ramírez en cabeza de ´´Danilo Alvizú´, hace presencia en los municipios de Piamonte – Cauca, Puerto Guzmán, Puerto Caicedo, Puerto Asís y Puerto Leguízamo, con aproximadamente 127 hombres. Fuente Policía Nacional.

Las intenciones del 48 se centran en: Defender la franja limítrofe. Control de la cocaína.  Aumento de acciones en contra de la erradicación. Intensificar la protesta en contra de la erradicación. Expulsar al GAO-r E-CR I ´´Carolina Ramírez´´; Mientras que las del primero es: Fortalecimiento de las RAER. Control de la franja limítrofe confrontado al GAO-r E48. Control total de economías y grupos criminales. Total beligerancia contra el Estado.

 

Familias que tienen sus cultivos en los patios de sus casas/Germán Arenas Usme

Obligación o necesidad en sembrar matas de coca?

Hay una acción emblemática por establecer y es si los campesinos del Putumayo siembran matas de coca por obligación o por necesidad. Pues bien esta pregunta quedó planteada entre los mismos labriegos quienes algunos sin tapujos en sus palabras se remitieron a responder que ante la falta de alternativas en cultivos lícitos en el sostenimiento y mercadeo no queda otra alternativa que sembrar coca, ya que la hoja la recogen en el cultivo y no hay que bregar con el transporte.

´´La falta de vías en buen estado, de precios justos en la compra de los productos cultivados y el contrabando de productos del vecino país del ecuador nos hace que nos dediquemos a la mata de coco, sin decir que seamos narcotraficantes´´. Señaló *Adalberto Díaz de la vereda  San Andrés  Valle del Guamuez.

En otras regiones del medio y bajo Putumayo la siembra se convierte en una obligación por parte de los grupos armados ilegales dedicados al narcotrafico, quienes suministran la semilla y algo de dinero para la siembra de las matas de coca a los campesinos quienes deben aceptar la oferta tras amenazas de muerte

En otras situaciones los mismos ilegales obligan a las familias hacer aportes económicos  para apoyar protestas o paros cocaleros cuando hay intervención del Estado, mediante la fuerza pública.

Los tentáculos del narcotráfico en este  selvático departamento llegó inclusive a infectar la administración pública por lo cual las autoridades adelantan ya investigaciones especiales para determinar responsabilidades  en este delicado tema.

El presidente Ivan Duque Marquez, en diversos escenarios del Gobierno Central, ha mostrado su preocupación sobre el tema del narcotrafico  por lo cual ha impartido ordenes precisas para que se den contundentes resultados en la lucha contra el narcotrafico en esta zona del país.

El análisis InSight Crime

Para el centro de estudios dedicado a la investigación de crimen organizado y seguridad ciudadana en Latinoamérica InSight Crime el análisis que hacen sobre el tema del Putumayo y los cultivos de coca y la presencia de la disidencia se centra en varios puntos-

Para este centro El Putumayo es, sin lugar a duda, una de las joyas de la corona narcotraficante en el sur de Colombia, solo superado por su vecino, el departamento de Nariño.

Debido a esto, el departamento tuvo múltiples frentes guerrilleros concentrados en manejar las miles de hectáreas de coca que pululan en sus municipios, así como los ríos San Miguel y Putumayo, autopistas para el narcotráfico que conectan al sur del Putumayo con Ecuador, Perú y la Amazonía.

Fue con este botín en mente que la disidencia del Frente Primero comenzó su expansión: Rodrigo Cadete y sus hombres atravesaron el río Caquetá, frontera natural entre el departamento del mismo nombre, y Putumayo, en los primeros meses del 2018, hasta llegar a Puerto Guzmán.

Desde allí, una fuente en terreno explica a InSight Crime que la disidencia empezó a controlar cada aspecto de la vida en zona rural, a la vez que siguen internándose en el departamento. Esto ha generado que Puerto Guzmán sea haya vuelto impredecible, debido a que el grupo no tiene “una ideología como las FARC” ni “respetan el derecho internacional humanitario”.

En medio de ello, esta disidencia se ha aprovechado de ex miembros de otros frentes como el 32 para fortalecerse rápidamente, de acuerdo con fuentes en terreno.

Este es el caso en Puerto Limón, una zona al sur de Mocoa que es frontera entre Puerto Guzmán y Villagarzon, donde el Frente Primero se ha expandido con ayuda de los antiguos miembros del frente 32 que continuaron delinquiendo, a quienes la ex-FARC mafia ha absorbido.

Pero el Frente 1 no se conformó simplemente con la presencia en estos municipios, sino que continuó bajando hasta Puerto Asís, la zona más estratégica para el narcotráfico en todo del departamento.

Allí, sin embargo, se encontró con otro grupo ex-FARC mafia: el Frente 48, el cual, liderado por Pedro Oberman Goyes Cortés, alias Sinaloa, no accedió a caer bajo el paraguas criminal de Cadete y Duarte.

Debido a esto el Frente 1 y el Frente 48 se enzarzaron en una guerra en 2018 que, según una fuente en terreno, dejó un número sin identificar de combates y de muertos en zona rural de Puerto Asís.

Sin embargo, con el comienzo de 2019 y la muerte tanto de Cadete como de Sinaloa, no es claro si los enfrentamos han continuado.

Algunos explican que los herederos de Sinaloa sí han seguido la disputa con el Frente 1 en Puerto Asís, mientras que otros aseguran que hay conversaciones entre ambos grupos para llegar a algún tipo de acuerdo.

De una u otra forma, es claro que el Frente 1 está decidido a controlar secciones de Putumayo, porque entiende la importancia histórica que siempre ha tenido para la antigua guerrilla este corredor del narcotráfico.

Así, ya sea a través de alianzas con los otros grupos criminales o derrotandolos en combate, si el Frente Primero logra controlar el departamento se haría con la mayoría de la frontera sur de Colombia, consolidaría su presencia desde Vaupés hasta Putumayo, controlaría parte de las rutas del narcotráfico internacional y se convertiría en el grupo criminal más importante del sur del país.-