Comisaría de Orito, Putumayo se destaca por su liderazgo femenino

Desde que inició su judicatura, Adely López López, supo que además de su profesión como abogada, su otra pasión era el servicio social. Ha sido secretaria de Gobierno de Orito, Inspectora de policía y desde hace cinco años: Comisaria. Toda una carrera dedicada a su comunidad, a hacer justicia.

 

Adely López López, Comisaria de Familia en Orito, Putumayo. Fotografía: Comunicaciones Programa JSP

Orito/COLPRENSA

Entre lágrimas, Adely López López, Comisaria de Familia del municipio de Orito, confiesa que su sueño es tener un equipo de trabajo, no volverse a sentir sola en la labor que desempeña. Es abogada, madre soltera y desde hace más de cinco años asumió como Comisaria de Familia en dicho municipio del Departamento de Putumayo.

No es fácil liderar este cargo en un territorio donde el machismo aún está presente, pero su experiencia la ha llevado a estar ahí. Recién egresada llegó a la Personería, donde trabajó por más de un año a honorem, enamorada de su profesión y de las causas sociales recorrió diversas veredas brindando apoyo a los más vulnerables, llevando los servicios de la Personería a la ruralidad.

Tiempo después y gracias a su experiencia fue nombrada Inspectora de policía, allí conoció casos complejos de denuncias, violencias, injusticias, entre otras dinámicas propias de los territorios que han sido epicentro del conflicto y donde las realidades sociales son complejas.

Terminada su labor como Inspectora, supo que en Orito hacía falta una Comisaría de Familia, pues la capacidad de la Fiscalía, los Juzgados y la Policía se desbordaba; en ese tiempo, cuando su plan era irse a Bogotá a especializarse, nunca imaginó que 6 años después sería quien liderara esa oficina.

Antes de ser nombrada como Comisaria de Familia, Adely fue secretaria de Gobierno, estuvo más cerca a la labor de la administración y de la gente, de la gestión pública, pero no dejó de lado su don de gente, su papel conciliador, y el amor por las causas sociales. En ese cargo estuvo 13 meses, y al año le ofrecieron ser Comisaria, no dudó en aceptarlo y hasta la fecha continúa ejerciéndolo.

Podría decirse que es un cargo con días dulces y amargos, que se mueve por Orito entre amores y odios. Le han dicho groserías, la han amenazado, le han gritado al final de las audiencias, pero pese a todo eso dice que hace su trabajo consciente de que en una audiencia siempre habrá alguien que salga “feliz y otro disgustado”.

“No me quieren mucho es la verdad, me dicen que soy jodida y dura con los hombres. En Orito son muchos los casos de inasistencia alimentaria, de custodias de mutuo acuerdo, y de denuncias de violencia sexual; creo que el ser mujer y madre se presta mucho para que las mujeres acudan más a la Comisaría, cuando tú eres mamá de pronto puedes entender un poco más la situación, a hacer mejor el trabajo”.

 

Ella es de las que no puede quedarse en su oficina a “esperar que los casos lleguen”, con su equipo de trabajo: la asistente y la psicóloga salen a recorrer las veredas para hacer acompañamientos y verificación de derechos. Sentir la necesidad de la gente en la ruralidad y ofrecerles el acceso a los servicios de la Comisaría, sin que sean ellos los que se trasladen al caso urbano, es uno de sus principales objetivos.

“Tratamos de llegar hasta las veredas que se necesite porque es lo que me gustaría que hicieran por mí o por una hija mía si llegara a tocar las puertas de una Comisaría de Familia, es muy importante hacerle ver a esa mujer cabeza de hogar o a quien ha sido víctima de algún maltrato físico o psicológico de que no está sola, que en la Comisaría de Familia a pesar de que no hay un equipo completo, tratamos de hacer el trabajo de la mejor manera posible”.

Por eso sus lágrimas cuando se le pregunta por su sueño, porque ella y sus compañeras quisieran hacer más, y que las autoridades locales se comprometieran más con la labor que tiene la Comisaría en el municipio, con el rol que ejercen entre la comunidad y la importancia de su servicio.

“Queremos que las personas confíen en la institucionalidad, pero deben haber unos mínimos que garanticen la llegada de esas instituciones a los territorios”.

Entre sus “colegas” también reconocen en Adely su profesionalismo y entrega a la labor de Comisaria, resaltan su experiencia para resolver y conciliar casos, por eso en los talleres que ha propiciado el Programa de Justicia para una Paz Sostenible de USAID, no ha dudado en participar, y afirma que esas herramientas han contribuido no solo a su formación sino a que las personas de su municipio reciban mejores asesorías.-