Organizaciones sociales en Putumayo rechazan el asesinato de Oswaldo Taquez

Puerto Asís/Colprensa

Oswaldo Taquez, era parte de la generación de lidere sociales que conoció y aprendió a conseguir condiciones de vida digna en la vida rural, de mano propia y gracias a la movilización social, junto con sus compañeros participo de las grande movilizaciones desde 2010 para el departamento con la Mesa Regional de Organizaciones sociales del Putumayo, la baja bota Caucana y Cofania, Jardines de Sucumbios de Ipiales Nariño –MEROS-, siempre estuvo activo y propositivo, consiguiendo electrificación, mejoramiento de vivienda, se organizaban para mejorar caminos veredales, que aunque hoy no eran los mejores, permitieron darle conciencia a él, su familia y comunidad sobre la importancia de organizarse en las juntas de acción comunal, según lo expresado mediante un comunicado la MEROS.

Sobrevivir a las múltiples violencias que vivió el sur de Orito, para un dirigente social como Oswaldo, significo movilizarse, no conformarse, Oswaldo era u dirigente que no sólo estaba socializando con su comunidad el Programa de Sustitución Voluntaria de Cultivos (PNIS), se encontraba fortaleciendo el movimiento cívico y comunal, capacitando a sus colegas, vecinos y amigos en herramientas para la participación con las instituciones, junto con otros presidentes de junta de acción comunal de las veredas en la inspección de Siberia, habían trazado un plan de trabajo para la memoria, la identidad campesina y las garantías respecto de la economía campesina, el modelo de desarrollo y por supuesto la implementación de los acuerdos para una Paz, Estable y Duradera. Sigue rezando el comunicado.

Las comunidades rurales de Orito, en distintos momentos han sentido temor y zozobra respecto de permanecer en el territorio y garantizar su integridad individual y colectiva; conociendo la historia del conflicto armado en la zona, manifiestan que la historia se está repitiendo, con los mismos patrones de control de territorio por las economías ilícitas del año 1997. Las faltas de garantías al goce efectivo de derechos, el acceso a la justicia, la verdad y la reparación integral siguen siendo el paisaje de impunidad.

Las familias que se acogieron al PNIS, líderes sociales defensores de derechos humanos en la región, manifiestan no tener garantías para acompañar, hacer seguimiento, impulsar, participar voluntariamente del proceso de sustitución de cultivos de uso ilícito. Pese a la gestión con las autoridades del nivel municipal, departamental y nacional; no se ha activado protocolos con enfoques rurales, étnicos y de género que permitan una política de prevención y protección para la vida digna y la seguridad en todas las dimensiones argumenta la mesa regional.

La MEROS, están solicitando a las autoridades nacional, departamental y municipal que se investigue a fondo y se den con los responsables del asesinato de Oswaldo Taquez, ocurrido en la tarde del pasado 20 de julio a las 5 y 30 de la tarde a pocos metros de su casa en la vereda Remolino. Luego de haber participado en una reunión sobre sustitución de cultivos ilícitos en la escuela rural.

María Esperanza Taticuán, esposa de Taquez, señalo que su esposo venía a caballo cuando fue ultimado a tiro por 4 sujetos en- capuchados y que portaban armas de fuego cortas. “Le faltaban 100 metros para llegar a la casa”, puntualizo la hoy viuda.-

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