PREFERIMOS SER JUECES A SER CIUDADANOS

La reflexión del ministro del Interior  Guillermo Rivera Flórez, tras la rendición de cuentas de la reconstrucción de Mocoa

Foto Colprensa. Ministro Guillermo Rivera Flórez

La reflexión del ministro del Interior  Guillermo Rivera Flórez, tras la rendición de cuentas de la reconstrucción de Mocoa

A esa conclusión llegué luego de las jornadas del viernes y sábado anteriores en Mocoa para examinar el avance de las obras de reconstrucción. Varios de quienes hicieron uso de la palabra, por fortuna no todos, lanzaron duros juicios contra el gobierno nacional y la mayoría de quienes no asistieron, pero si escribieron en las redes sociales, expresaron fuertes comentarios que rallaron en el insulto. Me llamó la atención la intervención de un Diputado, a quien admiro, quien desestimó la jornada porque en ella no estaban presentes los órganos de control y luego de decirlo se retiró del recinto sin escuchar las respuestas de quienes asistimos a nombre del gobierno nacional a oír a la comunidad y a responder sobre sus inquietudes.

Un juez es quien juzga una conducta, y valga decirlo: lo hace luego de escuchar al acusado en un debido proceso lleno de garantías. Juzgar la conducta de los demás por parte de quien no ostenta la condición de Juez de la República es, desafortunadamente, uno de los peores y más reiterados hábitos de la condición humana. Todos asumimos que la culpa es de los demás y nunca propia. Pareciera como si mediante esa actitud liberáramos nuestra conciencia y de paso descargamos en otros nuestros propios deberes. Quien lea este escrito podrá estar pensando que las instituciones públicas tienen unas responsabilidades y que las mismas le son exigibles y tienen razón, pero tampoco es menos cierto que la condición de ciudadano se traduce en derechos (que siempre exigimos) y en deberes (que pocas veces asumimos) .

Pregunto: ¿Resulta creíble que ante una tragedia del tamaño como la ocurrida en Mocoa, un gobierno cualquiera que sea se proponga deliberadamente no hacer lo posible por reconstruir la ciudad? ; ¿o resulta creíble que al gobierno se le haya olvidado lo que ocurrió en Mocoa y que por lo tanto se haya propuesto dejar a la gente abandonada a su suerte?

Yo les diría sin asomo de duda que no solo este, sino cualquier gobierno, siempre tendría entre sus prioridades la reconstrucción de esta ciudad, y el gobierno actual la tiene. Existe un documento Conpes cuya sumatoria de recursos y proyectos se estima en 1.2 billones de pesos.

Sin embargo hay 4 hechos, que no son los únicos, que ejemplifican muy bien esa tendencia a juzgar sin oír ninguna explicación. Me permito explicarlos:

  1. Aún no se ha destinado un solo peso, ni del presupuesto nacional, ni de las donaciones, en la construcción de las nuevas viviendas. ¿Porque? Por una razón: el modelo de construcción de viviendas gratuitas está diseñado de tal forma que se paga la casa una vez este absolutamente terminada y entregada, por lo tanto el contratista es el más interesado en terminarlas y entregarlas lo más pronto posible. ¿Porque se retrasaron? Por razones que son explicables, una de ellas que el constructor no encontraba lugares para depositar la tierra que tuvo que mover desde el sitio donde se adelanta el proyecto. Habría sido muy útil que quienes pretenden actuar como jueces lo hubieran hecho en su condición de ciudadanos y hubiesen ayudado a encontrar sitios para tal propósito. También hubiese sido muy útil preguntar antes de lanzar juicios como aquellos de que los dineros de las donaciones han sido desviados o incluso objeto de apropiación particular.
  2. Las obras del acueducto se retrasaron porque desde el mes de septiembre de 2017 el cabildo inga de Mocoa solicitó una consulta previa ya que el sitio de la captación se encontraba en su territorio. A nuestro juicio el interés general de toda Mocoa (con mayor razón tratándose de la reconstrucción luego de una tragedia) primaba sobre el derecho de la comunidad indígena a disponer de su territorio, sin embargo por no entrar en un pleito judicial optamos por buscar una concertación con ellos que aún no se termina. En este caso brillaron por su ausencia las voces ciudadanas que pudieron haber solicitado al cabildo una actitud distinta.
  3. Para la construcción de la plaza de mercado, luego de meses de búsqueda, no se encontró un lote adecuado cuyo propietario estuviera dispuesto a venderlo. Al final se tuvo que acudir a la figura de la expropiación, lo cual tomó un tiempo.
  4. Que el nuevo hospital es producto de una movilización ciudadana y no de la voluntad del gobierno nacional, escribieron algunos en las redes sociales. Si bien es cierto que la movilización ciudadana logró que se incluyeran recursos del presupuesto general de la nación en el año 2015, también es cierto que el proyecto fue elaborado en la gobernación de Byron Viveros y que en la de Jimmy Díaz se apropiaron recursos de regalías, así como también es cierto que como uno de los compromisos de la reconstrucción, por instrucciones del Presidente Santos, se comprometieron más recursos del presupuesto nacional para poder financiar la segunda y última etapa. Por lo tanto, ¿de qué le sirven a Mocoa esas disputas de egos sobre a quién es atribuible una obra? A Mocoa le sirven las obras y no los egos de sus líderes.

Sin duda, deben existir errores de parte nuestra y estamos siempre en disposición de oír las críticas para mejorar, pero también es cierto que la actitud de jueces, y no de ciudadanos, no contribuye con un diálogo constructivo para que entre gobierno y comunidad busquemos soluciones a los problemas que de hecho existen.

Estas letras solo tienen el propósito de invitar a un diálogo fluido y sincero para que entre todos convirtamos en realidad la reconstrucción de Mocoa y para que esta ciudad sea mejor al compararla con lo que era antes del 31 de marzo de 2017.

*Tomado de su Facebook